LAS VENTANAS FABRICADAS EN PVC SON LAS QUE MÁS REDUCEN LAS EMISIONES DE CO2

El 17 de marzo del año 2006 se publicó mediante Real Decreto el Código Técnico de la Edificación, CTE, una normativa que llegó a España debido a la necesidad de regular las exigencias que deben cumplir las nuevas construcciones en relación a los requisitos básicos de seguridad y habitabilidad. Cuyo principal objetivo es cumplir con la demanda de unos españoles que estaban cada vez más preocupados por la energía, la calidad de los edificios, la seguridad, el bienestar y la protección del medio ambiente.

Por otro lado, el Acuerdo de París sobre el cambio climático, firmado el 12 de diciembre de 2015 por 193 países, constituye un hito clave en la lucha contra el calentamiento global y el actual cambio climático que él mismo provoca. Su importancia radica en que establece claramente una política de mitigación, es decir de reducción de las emisiones de gases efecto invernadero.

Es en este contexto en el que la ventana adquiere un papel de vital importancia, donde se convierte en la principal herramienta de los hogares para mitigar las emisiones de CO2 al medioambiente y, en especial, a la capa de ozono. ¿Por qué? Porque la ventana proporciona a las vivienda y a los edificios una serie de funciones y servicios que no proporcionan otros elementos arquitectónicos, como es el aislamiento térmico para impedir los flujos de calor y frío y así mantener los niveles de confort de calefacción y climatización. Y, por ende, como hemos dicho anteriormente, reducir las emisiones de CO2 al medioambiente.

Para llegar a esta conclusión se realizó un estudio empleando la metodología de análisis del ciclo de vida, un procedimiento en el que se investigó el consumo energético y las emisiones de CO2 de una ventana en cada una de sus fases de vida, desde que se fabrica hasta que se retira y recicla. Para que estudio fuera representativo, se realizo en tres ventanas batientes estándar, con las mismas dimensiones. Lo único que diferenciaba a cada una de estas ventanas fue el material en el que se fabricaron; PVC, madera y aluminio, para así conocer cuál es el material idóneo para la fabricación de ventanas que reduzcan las emisiones de CO2. Cabe destacar que este tipo de análisis se enmarca en lo que se conoce como economía circular, que actualmente es la principal estrategia de Europa para generar crecimiento y empleo, destinado a apoyar el cambio a una economía eficiente en el uso de los recursos y la baja emisión de carbono.

Por eso, a raíz de este estudio, podemos decir que la ventana de PVC, con un 30% de material reciclado, es la ventana que genera un menor consumo de energía y de emisiones de CO2 en el computo del ciclo de vida. Seguida de la ventana de madera con un 26% más de emisiones y consumo. Por último se encuentra la ventana de aluminio, con un 30% de material reciclado, que genera un 95% más de emisiones cuando lleva puente de rotura térmica. Cuando esta última ventana carece del puente de rotura térmica, las emisiones de CO2 y el consumo de energía superan a las de la ventana de PVC en un 174%.

En consecuencia, no es de extrañar que organizaciones como la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, y Ecologistas en Acción hayan publicado una serie de medidas para el ahorro de los hogares donde aconsejan como primera medida el cambio de ventanas por unas «más aislantes como las de PVC. Este material es ‘no conductor térmico’, por tanto, no deja pasar ni el frío ni el calor a través de él. Además, es dos veces más aislante que cualquier ventana de aluminio. Con ello se reducirá el consumo de la calefacción o aire acondicionado al mantener la vivienda más aislada.

Y no son los únicos que se suman al cambio, ASOVEN, primera y única asociación de fabricantes de ventanas de PVC en España, ha firmado un convenio de trabajo con la plataforma de edificación Passivhaus para fomentar este tipo de acciones.