Cómo los cerramientos Dürer de alta calidad contribuyen a un futuro más sostenible

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Cerramientos de alta calidad que contribuyen a un futuro más sotenible

Hablar de construcción sostenible ya no significa únicamente hablar de edificios que incorporan energías renovables o materiales reciclados. La verdadera sostenibilidad comienza mucho antes: en la manera en la que diseñamos los edificios, seleccionamos sus materiales, reducimos sus necesidades energéticas y conseguimos prolongar durante décadas la vida útil de cada uno de sus componentes.

Dentro de esta transformación, los cerramientos de PVC y aluminio de altas prestaciones desempeñan un papel mucho más importante de lo que puede parecer a simple vista. Ventanas, puertas y grandes superficies acristaladas forman parte de la envolvente del edificio y constituyen puntos determinantes en su relación con el exterior. Su comportamiento influye en las pérdidas y ganancias térmicas, las infiltraciones de aire, el confort interior y, como consecuencia, en la energía necesaria para calefactar o refrigerar los espacios.

Por ello, la sostenibilidad de un cerramiento no debería analizarse exclusivamente atendiendo al material con el que está fabricado. Debemos estudiar el conjunto de su ciclo de vida: procedencia y utilización de materias primas, fabricación, prestaciones energéticas, transporte, instalación, mantenimiento, durabilidad y posibilidades de recuperación, reutilización o reciclaje al finalizar su servicio.

Esta visión adquiere especial relevancia en 2026. Europa avanza hacia un parque inmobiliario descarbonizado y hacia una construcción donde la eficiencia energética y el comportamiento ambiental de los productos tendrán un peso creciente. Para fabricantes, talleres especializados, constructoras y arquitectos, elegir correctamente los cerramientos ha dejado de ser únicamente una cuestión estética o funcional para convertirse también en una decisión energética y medioambiental.

En Unión Dürer, más de 35 años de experiencia fabricando cerramientos de PVC y aluminio nos han permitido comprobar cómo ha evolucionado esta realidad. Hoy, calidad, eficiencia energética, durabilidad, reciclaje e innovación deben entenderse como elementos de una misma estrategia: fabricar mejores cerramientos para conseguir edificios que necesiten menos recursos durante toda su vida útil.

Un cerramiento sostenible es aquel diseñado para ofrecer altas prestaciones energéticas, una larga vida útil y un aprovechamiento eficiente de los recursos durante las diferentes etapas de su existencia.

Esta definición permite superar una de las simplificaciones más frecuentes cuando hablamos de sostenibilidad: considerar que un producto es sostenible únicamente porque el material con el que está fabricado puede reciclarse.

La realidad es considerablemente más compleja.

Para evaluar correctamente un cerramiento debemos analizar conjuntamente sus materiales, fabricación, prestaciones térmicas, durabilidad, mantenimiento, instalación y posibilidades de recuperación al final de su utilización.

Por ello, la pregunta no debería ser únicamente “¿de qué material está fabricada esta ventana?”, sino también:

¿Durante cuánto tiempo mantendrá sus prestaciones?

¿Qué necesidades energéticas ayudará a reducir?

¿Qué mantenimiento necesitará?

¿Puede repararse?

¿Sus componentes pueden sustituirse?

¿Puede recuperarse una parte significativa de sus materiales al finalizar su vida útil?

Solo desde esta perspectiva global podemos hablar con rigor de cerramientos sostenibles.

Uno de los principales desafíos del sector consiste en reducir el impacto ambiental asociado a los edificios sin renunciar al confort, la seguridad, la arquitectura ni la calidad de vida de sus usuarios.

Durante décadas, buena parte de los esfuerzos se concentraron en mejorar los sistemas de climatización: equipos más eficientes, bombas de calor, sistemas inteligentes de regulación o energías renovables.

Sin embargo, existe un principio anterior a todos ellos:

antes de producir energía de manera más eficiente debemos reducir la cantidad de energía que necesita el edificio.

Aquí adquiere protagonismo la envolvente térmica.

Fachadas, cubiertas, suelos, puertas y ventanas trabajan conjuntamente separando las condiciones interiores de las exteriores. Cuando estos elementos presentan un comportamiento adecuado, el edificio puede conservar durante más tiempo unas condiciones de confort estables.

En invierno se limitan las pérdidas de calor.

En verano, un proyecto correctamente diseñado puede controlar mejor las ganancias térmicas no deseadas.

El resultado es una menor necesidad de recurrir continuamente a calefacción y refrigeración.

Una ventana moderna no puede considerarse simplemente una abertura destinada a proporcionar iluminación, ventilación y vistas.

Desde el punto de vista técnico constituye un sistema formado por diferentes componentes:

  • Perfiles.
  • Acristalamiento.
  • Cámaras.
  • Juntas.
  • Herrajes.
  • Refuerzos.
  • Separadores.
  • Cajones de persiana cuando existen.
  • Sistemas de sellado.
  • Encuentro con la obra.

El comportamiento final depende de la interacción entre todos ellos.

Dos ventanas aparentemente similares pueden presentar prestaciones considerablemente diferentes dependiendo de su configuración.

Uno de los parámetros fundamentales para evaluar el comportamiento térmico de una ventana es la transmitancia térmica del conjunto, expresada habitualmente mediante el valor Uw.

De manera simplificada, cuanto menor sea el valor Uw, mayor será la capacidad aislante de la ventana.

Sin embargo, este valor no depende exclusivamente del perfil. En él intervienen marco, acristalamiento, separadores y configuración general del cerramiento.

Además, la prescripción debe adaptarse a cada proyecto.

No necesita exactamente la misma solución una vivienda situada en una zona climática exigente que otra ubicada en condiciones más moderadas. Tampoco presentan las mismas necesidades una fachada orientada al norte y una gran superficie acristalada sometida a una elevada radiación solar.

La sostenibilidad empieza precisamente aquí: prescribir correctamente para alcanzar las prestaciones necesarias utilizando los recursos de forma racional.

La relación entre aislamiento térmico y sostenibilidad es directa.

Cuando un edificio pierde continuamente energía a través de una envolvente poco eficiente, los sistemas de climatización deben compensar esas pérdidas.

Esto implica consumo energético durante años.

Mejorar la envolvente permite reducir esa demanda y, por tanto, disminuir potencialmente la energía necesaria para mantener unas condiciones adecuadas de confort.

Existe una idea fundamental que en ocasiones queda eclipsada por conceptos como renovables, electrificación o reciclaje:

Reducir la demanda energética es una de las primeras herramientas de eficiencia.

Podemos disponer de excelentes sistemas de climatización o producir una parte importante de la energía mediante fuentes renovables, pero si la envolvente presenta pérdidas continuas estaremos desaprovechando parte de esos recursos.

Una envolvente de altas prestaciones ayuda a evitarlo.

El impacto ambiental de un cerramiento no termina cuando abandona la fábrica.

Por este motivo, analizar únicamente la energía o los recursos utilizados durante su fabricación ofrece una imagen incompleta.

Un análisis más riguroso debe considerar diferentes etapas.

Obtención de materias primas

Los perfiles, vidrios, herrajes, juntas y demás componentes necesitan diferentes materias primas y procesos de transformación.

Fabricación

La producción utiliza energía, instalaciones industriales, maquinaria y recursos.

Transporte

Materias primas, componentes y productos terminados deben desplazarse a través de la cadena de suministro.

Instalación

La incorporación del cerramiento al edificio requiere fijaciones, sellados, materiales auxiliares y equipos especializados.

Fase de utilización

Aquí intervienen la durabilidad, el mantenimiento y, especialmente, las prestaciones energéticas que puede ofrecer durante años.

Final de vida

Cuando el producto deja de prestar servicio debemos considerar su desmontaje, separación y posibilidades de recuperación, reutilización o reciclaje.

Esta visión de ciclo de vida está adquiriendo un protagonismo creciente dentro del marco europeo de los productos de construcción.

Los sistemas modernos de PVC han experimentado una importante evolución tecnológica.

Perfiles multicámara, juntas optimizadas, diseños cada vez más avanzados y su combinación con acristalamientos de altas prestaciones permiten desarrollar soluciones con excelentes niveles de aislamiento térmico.

Esta característica convierte al PVC en una alternativa especialmente interesante en proyectos donde reducir la demanda energética constituye una prioridad.

Recuperación y reciclaje del PVC

La relación del PVC con la sostenibilidad no termina durante la utilización de la ventana.

Cuando existen sistemas adecuados de recogida y tratamiento, diferentes materiales procedentes de cerramientos retirados pueden recuperarse para su posterior valorización.

Una ventana de PVC, sin embargo, no está compuesta únicamente por PVC.

Puede incorporar:

  • Refuerzos metálicos.
  • Vidrio.
  • Herrajes.
  • Juntas.
  • Componentes plásticos.
  • Elementos de fijación.

Por ello, la correcta separación de los materiales resulta fundamental.

Diseñar pensando también en el desmontaje

Durante décadas hemos diseñado productos pensando principalmente en cómo fabricarlos y montarlos.

La economía circular incorpora una nueva pregunta:

¿Cómo podremos separarlos y recuperar sus materiales cuando llegue el momento?

Este concepto irá ganando importancia conforme el sector avance hacia modelos productivos más circulares.

El aluminio ocupa desde hace décadas una posición privilegiada dentro de la arquitectura gracias a su resistencia, estabilidad y posibilidades de diseño.

Permite desarrollar desde ventanas convencionales hasta grandes cerramientos arquitectónicos, fachadas y soluciones minimalistas.

Su elevada durabilidad resulta especialmente interesante desde el punto de vista del aprovechamiento de recursos.

Además, el aluminio puede recuperarse y reciclarse, conservando valor como materia prima secundaria cuando existe una gestión adecuada.

Reciclabilidad no significa impacto cero

Conviene mantener aquí un discurso técnico riguroso.

Que un material sea reciclable no significa que carezca de impacto ambiental.

Extracción, transformación, fabricación y transporte necesitan recursos.

Por ello, para evaluar una solución de aluminio debemos considerar cuestiones como:

  • Procedencia.
  • Procesos productivos.
  • Contenido reciclado cuando esté documentado.
  • Prestaciones.
  • Durabilidad.
  • Mantenimiento.
  • Posibilidades de recuperación.

La misma cautela debe aplicarse al PVC y a cualquier otro material.

No existe un material que convierta automáticamente un producto en sostenible.

Hablar de cerramientos sostenibles centrándonos exclusivamente en los perfiles supondría ignorar una parte fundamental de la ventana.

El acristalamiento ocupa normalmente una proporción importante de su superficie y condiciona significativamente el comportamiento térmico, solar, acústico y luminoso.

Entre las variables que deben estudiarse encontramos:

  • Transmitancia térmica.
  • Factor solar.
  • Transmisión luminosa.
  • Aislamiento acústico.
  • Seguridad.
  • Composición de cámaras.
Grandes superficies acristaladas y arquitectura eficiente

La arquitectura contemporánea apuesta por grandes superficies de vidrio capaces de aumentar la conexión visual entre interior y exterior.

Esta tendencia puede convivir perfectamente con la eficiencia, pero exige una prescripción especialmente rigurosa.

Orientación, climatología, factor solar, dimensiones y sistemas de protección deben estudiarse conjuntamente.

Una gran superficie acristalada correctamente proyectada puede formar parte de una arquitectura de altas prestaciones.

Una solución incorrectamente dimensionada puede producir el efecto contrario.

Podemos fabricar una ventana con excelentes prestaciones térmicas y seleccionar un acristalamiento avanzado.

Pero todavía queda una fase decisiva: instalarla.

Una ejecución deficiente puede provocar:

  • Infiltraciones.
  • Discontinuidades del aislamiento.
  • Puentes térmicos.
  • Problemas de estanqueidad.
  • Reducción del aislamiento acústico.
  • Incidencias de funcionamiento.

Por ello, el rendimiento real depende del conjunto:

prescripción + producto + fabricación + instalación.

Un producto eficiente necesita una instalación eficiente

La correcta preparación del hueco, fijación, sellado, continuidad del aislamiento y regulación final forman parte del comportamiento del cerramiento.

Instalar correctamente no es únicamente una cuestión de acabado.

También es una forma de construir de manera más eficiente y sostenible.

El contexto europeo está acelerando este cambio.

La construcción avanza hacia edificios con necesidades energéticas cada vez menores y hacia una consideración mucho más amplia del comportamiento ambiental de los productos.

El nuevo Reglamento europeo de Productos de Construcción incorpora el comportamiento ambiental durante el ciclo de vida dentro de su marco armonizado y desarrolla las bases de un futuro sistema digital destinado a mejorar la información y trazabilidad de los productos.

Paralelamente, la nueva Directiva europea de eficiencia energética de los edificios establece el edificio de cero emisiones como nueva referencia para la construcción del futuro.

2030: un horizonte que ya condiciona las decisiones actuales

Con carácter general, los nuevos edificios deberán responder al estándar europeo de cero emisiones desde 2030, adelantándose a 2028 para los nuevos edificios propiedad de organismos públicos, de acuerdo con las condiciones y excepciones establecidas normativamente.

Esto incrementará la exigencia sobre la envolvente.

Antes de producir la energía que necesita un edificio será todavía más importante reducir su demanda mediante:

  • Aislamiento
  • Estanqueidad.
  • Diseño.
  • Control solar.
  • Reducción de puentes térmicos.
  • Ventilación eficiente.
  • Cerramientos de altas prestaciones.
2050: hacia un parque inmobiliario descarbonizado

El horizonte europeo va mucho más allá de la nueva construcción.

La transformación progresiva del parque inmobiliario existente será imprescindible para avanzar hacia los objetivos climáticos de 2050.

Esto convierte la rehabilitación energética en uno de los grandes ámbitos de desarrollo para fabricantes, talleres, instaladores, arquitectos y constructoras.

Para las pequeñas fábricas y talleres especializados, la sostenibilidad representa una oportunidad de diferenciación.

El cliente profesional demandará progresivamente mayor información sobre:

  • Prestaciones térmicas.
  • acristalamientos.
  • Rehabilitación.
  • Eficiencia energética.
  • Documentación.
  • Instalación.
  • Mantenimiento.

El profesional deja de ser únicamente quien vende o instala una ventana para convertirse en un especialista capaz de recomendar una solución técnica.

Esto incrementa el valor del conocimiento y de trabajar con fabricantes capaces de proporcionar producto, soporte y formación.